Muchos padres y madres notan algo y dudan: ¿es normal para su edad? ¿Se le pasará solo? ¿Hace falta que lo vea alguien?
Si tienes esa duda, merece la pena resolverla.
Tu hijo se cansa más que otros niños al caminar o correr, y tú te preguntas si es normal o si hay algo detrás.
Se queja de que le duelen las piernas o los pies, sobre todo después de actividad física o al final del día.
Camina de puntillas, con los pies hacia adentro o hacia afuera, o simplemente de una forma que no te parece adecuada para su edad.
Te han dicho que "ya se le pasará" o que "es del crecimiento", pero el tiempo pasa y no ves mejoría.
Esa corazonada que tienes como padre o madre casi siempre tiene base.
Vale la pena escucharla.
"Mi hija salió de la consulta con sus plantillas puestas y súper feliz. Las hicieron de colores en su propio taller. En ningún sitio habíamos recibido ese nivel de detalle y cariño."
"Llevábamos meses con dudas sobre cómo caminaba nuestro hijo. Celia nos lo explicó todo con una paciencia increíble. Salimos con un diagnóstico claro y un plan real."
"Muy por encima del concepto de profesionalidad. Son personas muy inteligentes que tratan a sus pacientes, incluidos los más pequeños, con una atención y cercanía excepcionales."
Muchas alteraciones del pie y la marcha en niños tienen solución sencilla cuando se detectan a tiempo. El problema es que cuanto más tarde se valoran, más tiempo lleva corregirlas.
Entre los 2 y los 12 años el pie cambia mucho. Algunas alteraciones son normales en cierta edad y se corrigen solas. Otras necesitan intervención a tiempo. Saber cuál es cuál marca la diferencia.
Las plantillas son una herramienta, no la respuesta automática. En muchos casos con ejercicios o recomendaciones de calzado es suficiente. Lo importante es tener un diagnóstico real.
Una alteración valorada a tiempo requiere menos intervención y mejores resultados. Esperar a que "ya se le pasará" puede complicar innecesariamente algo que tiene solución fácil.
No es una consulta rápida ni un protocolo igual para todos. Adaptamos la exploración a la edad del niño/a y a lo que nos cuenten los padres.
Empezamos escuchando. El día a día del peque, su deporte, cuándo aparecen las molestias, cómo ha sido su desarrollo. Sin entender su historia no hay diagnóstico real.
Revisamos el calzado del colegio y el deportivo. El desgaste de la suela dice mucho sobre cómo pisa el niño realmente.
Valoramos la movilidad articular y muscular del pie, tobillo, rodilla, cadera y espalda. Lo hacemos de forma suave y adaptada al niño, casi como si fuera un juego.
Vemos al niño de pie, caminando y corriendo de forma natural. Cómo carga, cómo compensa, cómo se comporta su pisada en movimiento real.
Evaluamos la postura global del niño: cómo se alinea su cuerpo, la relación entre el pie, la rodilla, la cadera y la columna. Una visión completa que va mucho más allá del pie.
Si el estudio concluye que el niño necesita plantillas, las fabricamos en nuestro propio taller dentro de la clínica. Sin laboratorios externos. Y con un detalle que marca la diferencia: los niños eligen el color y el diseño.
Adaptadas a la edad, la etapa de desarrollo y la pisada concreta de tu hijo. No una talla estándar.
Colores, dibujos, personalizadas. Porque cuando al niño le gusta la plantilla, la usa. Y eso marca la diferencia.
El pie del niño cambia. Revisamos y ajustamos las plantillas según su evolución para que siempre estén bien adaptadas.
Acompañamos el desarrollo de tu hijo en el tiempo. Revisiones programadas según su edad y evolución.
¿Tienes dudas sobre el desarrollo del pie de tu hijo?
Una valoración a tiempo puede marcar la diferencia.
No hace falta esperar a que haya dolor para hacer una valoración. Si algo no te convence, una consulta a tiempo puede ahorrarte años de seguimiento innecesario o evitar que un problema pequeño se vuelva grande.
Estamos en Rivas Vaciamadrid, pero atendemos familias de toda la Comunidad de Madrid.
O llámanos directamente al 652 522 770