El pie plano es uno de los motivos de consulta más frecuentes en podología infantil. Y también uno de los más mal tratados. La clave no es si el arco existe, sino cómo funciona el pie.
Os han dicho que tiene pies planos pero no sabéis qué hacer. No todos los pies planos requieren plantillas. Algunos son normales para la edad. Otros sí necesitan intervención. Sin valoración no se puede saber cuál es vuestro caso.
Se queja de dolor al final del día o tras actividad física. Un pie plano que duele es un pie que está esforzándose demasiado para compensar. Eso sí requiere atención, independientemente de la edad.
Se cansa antes que otros niños o no quiere andar mucho. La eficiencia de la marcha se reduce cuando el arco no funciona bien. El cansancio precoz puede ser un síntoma físico, no un rasgo del carácter.
No todos los pies planos son un problema.
Pero solo una valoración puede decir cuál es el vuestro.
"Mi hija salió de la consulta con sus plantillas puestas y súper feliz. Las hicieron de colores en su propio taller. En ningún sitio habíamos recibido ese nivel de detalle y cariño."
"Llevábamos meses con dudas sobre cómo caminaba nuestro hijo. Celia nos lo explicó todo con una paciencia increíble. Salimos con un diagnóstico claro y un plan real."
"Muy por encima del concepto de profesionalidad. Son personas muy inteligentes que tratan a sus pacientes, incluidos los más pequeños, con una atención y cercanía excepcionales."
El pie plano infantil genera mucha confusión porque no todos los casos son iguales. Distinguir entre lo normal y lo que requiere tratamiento es la clave.
En muchos niños, sobre todo por debajo de los 6-7 años, el pie plano flexible forma parte del desarrollo normal y no requiere tratamiento.
Cuando hay dolor, rigidez o el arco no aparece ni siquiera de puntillas, hay que investigar la causa y actuar.
Un pie puede parecer plano en estático y funcionar perfectamente al caminar. La plataforma de presiones nos permite ver lo que el ojo no puede.
No es una consulta rápida ni un protocolo igual para todos. Adaptamos la exploración a la edad del niño y a lo que nos cuenten los padres.
Un pie puede parecer plano en estático y funcionar correctamente en movimiento. Valoramos ambas situaciones porque el diagnóstico puede cambiar completamente.
Analizamos cómo distribuye el peso al caminar. Más de 200 imágenes por segundo para ver lo que el ojo no puede captar.
Distinguimos entre pie plano flexible (frecuente, a veces normal), pie plano rígido (requiere atención) y pie plano sintomático (con dolor o compensaciones posturales).
Puede ser seguimiento evolutivo, plantillas personalizadas de nuestro taller, ejercicios o recomendaciones de calzado. Siempre explicado con detalle y justificado.
Si el estudio concluye que el niño necesita plantillas, las fabricamos en nuestro propio taller dentro de la clínica. Sin laboratorios externos. Y con un detalle que marca la diferencia: los niños eligen el color y el diseño.
Adaptadas a la edad, la etapa de desarrollo y la pisada concreta de tu hijo. No una talla estándar.
Colores, dibujos, personalizadas. Porque cuando al niño le gusta la plantilla, la usa. Y eso marca la diferencia.
El pie del niño cambia. Revisamos y ajustamos las plantillas según su evolución para que siempre estén bien adaptadas.
Acompañamos el desarrollo de tu hijo en el tiempo. Revisiones programadas según su edad y evolución.
Si tenéis dudas sobre los pies planos de vuestro hijo, una valoración os dirá exactamente qué tiene y si necesita o no tratamiento.
Una consulta a tiempo puede cambiarlo todo.
No hace falta esperar a que aparezca dolor para saber si el pie plano de vuestro hijo necesita tratamiento o no.
Estamos en Rivas Vaciamadrid, pero atendemos familias de toda la Comunidad de Madrid.
O llámanos directamente al 652 522 770