Meter los pies hacia dentro al caminar o correr es muy frecuente en niños. A veces se resuelve solo con el desarrollo. Otras veces tiene una causa que conviene tratar cuanto antes. La clave es saber cuál es vuestro caso.
Uno o los dos pies apuntan hacia adentro. Puede venir de la cadera, de la tibia o del propio pie. Cada origen tiene un tratamiento diferente. Sin valorar no se puede saber cuál es.
Se tropieza con facilidad. La marcha con las puntas hacia dentro modifica el patrón de paso. El pie de apoyo puede interferir con el pie de avance. No es torpeza, es biomecánica.
Se cansa antes o no quiere caminar mucho. El esfuerzo muscular es mayor cuando la alineación no es óptima. Un niño que se cansa pronto puede tener una causa física, no solo poca forma física.
En muchos casos se corrige con el crecimiento.
Pero conviene saber cuál es el origen para descartar lo que no.
"Mi hija salió de la consulta con sus plantillas puestas y súper feliz. Las hicieron de colores en su propio taller. En ningún sitio habíamos recibido ese nivel de detalle y cariño."
"Llevábamos meses con dudas sobre cómo caminaba nuestro hijo. Celia nos lo explicó todo con una paciencia increíble. Salimos con un diagnóstico claro y un plan real."
"Muy por encima del concepto de profesionalidad. Son personas muy inteligentes que tratan a sus pacientes, incluidos los más pequeños, con una atención y cercanía excepcionales."
Meter las puntas hacia dentro puede venir de tres sitios distintos, y cada uno se trata de forma diferente. Por eso no vale generalizar sin explorar.
Cada nivel tiene un tratamiento diferente. Identificar dónde está el problema real es el primer paso para no tratar donde no hace falta.
En niños pequeños, buena parte de las alteraciones de rotación se corrigen solas. El seguimiento evolutivo permite comprobarlo sin intervenir de más.
El patrón real al caminar y correr, en movimiento, muchas veces cambia por completo lo que parecía evidente en la exploración estática.
No es una consulta rápida ni un protocolo igual para todos. Adaptamos la exploración a la edad del niño y a lo que nos cuenten los padres.
Preguntamos cuándo empezó, si es simétrico, si hay antecedentes familiares. El historial del desarrollo psicomotor aporta información clave para el diagnóstico.
Valoramos la rotación de cadera, la torsión tibial y la morfología del pie. Identificamos el nivel exacto del problema para no tratar donde no está la causa.
Vemos caminar y correr de forma natural. El patrón real en movimiento es diferente a lo que se ve en estático y nos da información que no podemos obtener de otra manera.
Puede ser plantillas de control de la pronación, ejercicios específicos o simplemente seguimiento evolutivo. Os lo explicamos con detalle y con criterio.
Si el estudio concluye que el niño necesita plantillas, las fabricamos en nuestro propio taller dentro de la clínica. Sin laboratorios externos. Y con un detalle que marca la diferencia: los niños eligen el color y el diseño.
Adaptadas a la edad, la etapa de desarrollo y la pisada concreta de tu hijo. No una talla estándar.
Colores, dibujos, personalizadas. Porque cuando al niño le gusta la plantilla, la usa. Y eso marca la diferencia.
El pie del niño cambia. Revisamos y ajustamos las plantillas según su evolución para que siempre estén bien adaptadas.
Acompañamos el desarrollo de tu hijo en el tiempo. Revisiones programadas según su edad y evolución.
Si tu hijo mete las puntas y tenéis dudas de si es algo pasajero o requiere atención, una valoración os dará la respuesta.
Una consulta a tiempo puede cambiarlo todo.
Cuando un niño va a caminar con las puntas hacia dentro, a veces conviene mirar también cómo se mueve y cómo se coloca en conjunto. En la clínica, el podólogo infantil y el fisioterapeuta pueden valorarlo de forma coordinada. La fisioterapia complementa el diagnóstico médico, no lo sustituye.
Ver valoración conjunta → Fisioterapia infantil →No hace falta esperar para saber si las puntas hacia dentro de tu hijo son parte del desarrollo normal o necesitan atención.
Estamos en Rivas Vaciamadrid, pero atendemos familias de toda la Comunidad de Madrid.
O llámanos directamente al 652 522 770